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Espacio público/espacio privado

El espacio público es un espacio multidimensional donde confluyen las dimensiones físicas, sociales, culturales, administrativas y simbólicas. La dimensión física es el soporte de las otras que se articulan en torno a interacciones de individuos y organizaciones publicas y privadas. El peso simbólico de un espacio publico viene determinado por estas interacciones y por elementos estructurales e históricos que se relacionan con el concepto de contexto entendiendo que a éste pertenecen también los grupos sociales y las vivencias peculiares que éstos poseen de acuerdo con dicha dimensión social.

El espacio público ha ido evolucionando y trasformándose de acuerdo a las necesidades y usos de la sociedad, para intentar dar una definición amplia del término realizaremos un escaneo de definiciones orientadas a dar un concepto global partiendo de la idea de Borja y Muxí que definen el espacio publico como “un espacio físico, simbólico y político”(1) .

Desde el punto de vista físico al espacio publico más que definirlo se le otorga una funcionalidad, el “espacio público tiene la función de vincular, de crear lugares para la recreación y el esparcimiento de la población (plazas y parques) y desarrollar ámbitos de intercambio de productos (centros comerciales, ferias)”(2), otorgándole un carácter social colectivo. En este caso el urbanismo y la arquitectura diseñan y asignan lugares que cumplen estas características dentro de las ciudades, sin embargo, el éxito de estos lugares esta muy vinculado al uso, la intensidad y la calidad de las relaciones que logren constituir los ciudadanos dentro de este espacio.

En algunos casos se crean espacios de forma natural, que originariamente no fueron diseñados para tal fin, dándose una apropiación e identificación libre, en lugares que no fueron diseñados para la socialización pero que por la ausencia de espacios públicos coordinados hacen que estos otros aparezcan, es así el caso del Puente Fuerzas Armadas que conecta el centro histórico y de comercio con el sur de la ciudad de Caracas en Venezuela, debajo de este puente se creó un espacio de intercambio y venta de libros nuevos, usados y antiguos. Sin la apropiación de las personas, ese espacio se hubiese transformado en un espacio residual, perdido y marginado; demostrando que el espacio público también puede ser generado y transformado por las personas, no sólo por el estado, o los urbanistas.

Esta capacidad de transformación ejercida por los ciudadanos dota a estos espacios de un carácter vinculante con ellos y entre ellos. Según León los espacios públicos están “destinados por su naturaleza, por su uso o afectación, a la satisfacción de las necesidades urbanas colectivas que trascienden, por tanto, los límites de los intereses individuales de los habitantes”(3), resaltando así la naturaleza política de los mismos, como espacios de confrontación con el otro en donde cada encuentro es potencialmente un generador de acciones, que en el proceso de construcción, une o separa a quienes lo construyen, generando un espacio de relaciones en el que la pluralidad y la diferencia adquiere sentido cuando se articula en la búsqueda común.

Sin embargo no siempre estos lazos comunes son lo suficientemente fuertes para construir algo mas, no trascienden luego del hecho que los ha unido(4), como en situaciones concretas de multitudes, marchas, huelgas, reivindicaciones ambientales, luego de sucedida la acción y conseguido o no el objetivo, la multitud se desvanece y los vínculos momentáneos se rompen.

Esta tendencia contemporánea de actuar de manera impersonal en cuestiones de índole colectiva obedece a un sentimiento de alienación en donde los individuos se sienten ajenos al destino del mundo, no de manera total pero cada vez con mas frecuencia, sobretodo en los ciudadanos que viven las grandes ciudades, en donde se observa como el espacio público se ha ido fragmentando y compartimentando, convirtiéndose en un reflejo de la sociedad a la que pertenece.

El espacio publico es entonces inevitablemente social y común, su transformación y evolución depende de la comunidad, sin embargo, desde el ámbito jurídico, es el estado como portavoz de la comunidad quien tiene el control sobre este espacio, funciona como “representante y garante del interés general, tanto como su propietario y administrador”(5) por ello todos los ciudadanos tenemos derechos y deberes sobre él, siguiendo la definición clásica de Aristóteles es un “bien público” por lo que pertenece a todos, podemos usarlo, beneficiarnos de él, pero no comercializarlo, es un por lo tanto un bien común, por lo que debemos conservarlo para nosotros y los demás.

Esta idea del espacio público como un espacio al que todos tenemos acceso y derecho, proviene de la antigua Grecia en donde los ciudadanos se reunían en asambleas públicas para discutir asuntos de la vida diaria; Habermas se basa en este hecho y entiende el espacio público o esfera publica como un escenarioabierto a debate donde se podía interactuar entre iguales”(6), asociandode esta manerael concepto de espacio publico a un lugar para el ejercicio de la libertad y la igualdad.

En esta primera definición, habría que aclarar que no todas las personas participaban de este espacio, su participación estaba mediada por la consideración pública de su vida privada e íntima (la familia, los sentimientos, el trabajo, la instrucción) creándose así un espacio publicoejercido y practicado por algunos en representación de todos.

Con el surgimiento del primer capitalismo financiero y comercial el concepto de publico ya no se refiere solo a un grupo de personas que ejercen el poder sino que se vincula a la actividad económica creciente en donde el estado funciona como el principal garante de los intereses comunes.

Estas transformaciones sociales dan paso al surgimiento de la sociedad burguesa integrada por personas independientes del estado, que quieren tomar parte de las decisiones administrativas que este adopte para resguardar sus propios intereses, comenzando debatir los asuntos de la economía domestica en el ámbito publico.

Esta nueva sociedad empieza a ser crítica con el estado dando paso al surgimiento de la “opinión pública”, que se ve alentada gracias al desarrollo de la prensa que sirvió para divulgar y publicitar los problemas sociales y políticos de la época, teniendo como principal público a los propios burgueses y a los actores ilustrados de la sociedad, quienes se reunían para discutir y debatir en los cafés y bares de las ciudades, espacios que proliferaron contribuyendo a la consolidación de la esfera pública burguesa.

Esta categoría de “público” se refería principalmente a un grupo de individuos ilustrados capacitados racionalmente para garantizar que los mejores argumentos sean los que prevalezcan en los asuntos de interés general, por lo que era fundamental la formación racional del sujeto para que pudiera defender sus intereses por medio del debate y la razón, así la familia cobra vital importancia ya que sera la encarga de formar a este nuevo individuo.

El núcleo familiar cambia reduciéndose a la familia nuclear, compuesta solo por los padres y los hijos, generándose unaesfera intima” que pretende ser libre de cualquier vinculo social y mercantil. El ámbito familiar es entonces el espacio para esa intimidad que refleja la separación que se dió al diferenciar la esfera privada familiar y conyugal de la esfera publica de reproducción social, convirtiendo la casa en una representación de este nuevo orden.

La distribución del espacio físico de la casa quedo diferenciando claramente, en tres zonas: los espacios íntimos familiares, el espacio para el servicio y los espacios públicos para los invitados. El salón y el comedor, son los espacios públicos en donde la familia recibe y comparte con sus invitados, la sala de estar es el lugar destinado al descanso e intimidad de la familia, las habitaciones son para el descanso individual así como las ultimas habitaciones están destinadas al personal de servicio, todos estos espacios están enlazados por un pasillo que funciona como un “embudo que progresivamente cierra el acceso a la intimidad familiar”(7).

De este ámbito familiar surge la idea de “humanidad ilustrada en la que se vinculan razón humana y naturaleza humana, buena voluntad particular y voluntad general”(8), ideales que se verán enfrentados a la realidad que termina imperando en el seno familiar, en donde los parámetros de la esfera intima se basarán en el modelo del intercambio económico. Esta esfera íntima dará paso a una definición de publicidad basada según Habermas en una concepción dual de publico “personas privadas reunidas en calidad de público en sus dos roles, de propietario y hombre” (9).

Este modelo terminará por minar las relaciones sociales entre los ciudadanos, dando paso a principios del siglo XIX a la decadencia de esta esfera pública burguesa, perdiendo su función política de mediadora entre el estado y la sociedad civil, debido por un lado a la cada vez mas frecuente intervención del estado en el ámbito económico, familiar y sanitario, convirtiéndose en el responsable del bienestar de los ciudadanos originando la transformación total de el concepto de “publicidad”.

¿Quienes o que determina que algo pueda ser de interés general? Hay varias propuestas a esta pregunta, según Benhabid “todo puede considerarse publico”, aunque hay un acuerdo tácito que delimita lo íntimo, tendiendo a resguardar los asuntos personales y domésticos de lo público.

Sin embargo estas fronteras parecieran ser cada vez mas difusas, debido a un conflicto contemporáneo con la noción de publicitación “lo que puede difundirse ylo que que es de interés general”(10), ya que en la actualidad se considera de dominio publico todo aquello que puede difundirse y consumirse modificando el sentido original del termino que consideraba que solo debía difundirse aquello de interés general.

Así el estado interviene a fondo en todas las áreas para garantizar que los intereses privados no prevalezcan sobre los intereses comunes; de esta manera este nuevo capitalismo organizado modifica la relación que hasta entonces existía entre publicidad y esfera privada y la esfera pública va perdiendo su capacidad crítica hacia el estado. “Con esta intervención, la categoría de ciudadano pasa a pervertirse en la de cliente de burocracias, y la categoría de lo público en un órgano administrativo del estado dispensador de servicios colectivos” (11).

Esta capacidad crítica ve mermada su actuación debido principalmente a que los medios de comunicación evolucionaron como empresas, se transforman “en grandes emporios editoriales comprometidos ideológicamente con partidos políticos y movimientos sociales(12), convirtiéndose en un producto de consumo sujeto a los intereses privados de sus dueños.

(1)BORJA, Jordi; MUXÍ, Zaida. El espacio publico: ciudad y ciudadanía.Barcelona: Electa, 2003 p.17-18. (2)SEGOVIA, Olga (editora).” Espacios públicos y construcción social. Hacia un ejercicio de ciudadanía”. En CARRIÓN, Fernando, Espacio publico: punto de partida para la alteridad [Libro]. Ediciones SUR. Santiago de Chile : Ediciones SUR, 2007; 1ª edición.  (3)LEON, Sergio F. Conceptos sobre espacio público, gestión de proyectos y lógica social . EURE (Santiago) [en linea]. 1998, vol.24, n.71, pp. 27-36 .  (4)Del concepto de Sennett sobre los vinculos de multitudes. (5) SEGOVIA, Olga (editora). “Espacios públicos y construcción social. Hacia un ejercicio de ciudadanía”. En CARRIÓN, Fernando, Espacio publico: punto de partida para la alteridad . Ediciones SUR. Santiago de Chile : Ediciones SUR, 2007; 1ª edición. (6) HABERMAS, J. Historia y critica de la opinión publica: la transformación de la vida publica. Gustavo Gili. Colección Mass media. Barcelona 1990. (7)CASTILLO, J. “El hogar, un estilo de vida”, [en línea]. Revista Literaria Especulo. Universidad Complutense Departamento de Filología Española III. Nº12, 1996. (8) BOLADERAS C, Margarita.” La opinión pública en Habermas”,[en línea] Revista Análisis. Universidad de Barcelona nº26, 2001. (9) HABERMAS, J. Historia y critica de la opinión publica. La transformación de la vida publica. Ed. Gustavo Gili. Colección Mass media. Barcelona 1990. pag 117(10) TREMBLAY, Gaëtan. “Economía Política del espacio público y mutaciones mediáticas.” CIC Cuadernos de Información y Comunicación, Universidad Complutense de Madrid. 2006, vol. 11 223-240. (11) ALÚTIZA, Juan C. Las fuentes normativas de la moralidad pública moderna: Contribuciones de Durkheim Habermas y Rawls. TESIS [en línea] Disponible en http://www.ucm.es/BUCM/revistas/inf/11357991/articulos/CIYC0606110223A.PDF (12) Ibid., p. 189